Los mitos más repetidos sobre Marruecos, uno por uno: separamos lo real de lo exagerado antes de tu viaje.
Muchos de los mitos que circulan sobre Marruecos -que es peligroso, que no se puede beber alcohol, que hay que cubrirse por completo- están exagerados o desactualizados. La realidad, tras miles de viajeros que pasan cada año por nuestros tours, es la de un país seguro, hospitalario y bastante más flexible de lo que muchos esperan antes de llegar.
Realidad: es uno de los destinos más seguros del norte de África para el turismo. La delincuencia violenta contra viajeros es muy poco frecuente, y las zonas turísticas -Marrakech, Fez, el desierto, la costa- tienen buena presencia policial. El riesgo real más habitual no es la seguridad física, sino pequeños timos y el acoso de vendedores insistentes, algo molesto pero no peligroso. Lo explicamos con más detalle en ¿es seguro viajar a Marruecos?.
Realidad: muchas mujeres viajan solas cada año sin ningún problema. Es habitual recibir más miradas o comentarios en la calle que en Europa, pero rara vez pasa de ahí. Vestir de forma algo más discreta y evitar callejones poco transitados de noche son las mismas precauciones que tomaría cualquier viajera en una gran ciudad.
Realidad: aunque Marruecos es un país de mayoría musulmana, el alcohol es legal para los turistas y se vende en hoteles, muchos restaurantes y bares de las ciudades, y en supermercados grandes. Lo que sí es cierto es que no se consume abiertamente en la calle ni en zonas rurales o durante el Ramadán, donde conviene ser más discreto.
Realidad: no es obligatorio, ni siquiera para las mujeres. Sí es recomendable vestir con cierta discreción -hombros y rodillas cubiertos en las ciudades y medinas- pero está lejos de ser necesario cubrirse por completo, y en zonas de playa o piscina la ropa habitual es perfectamente normal. Lo detallamos en cómo debe vestir una mujer turista en Marruecos.
Realidad: el turismo es una de las principales fuentes de ingresos de Marruecos, y el país lleva décadas recibiendo a millones de viajeros de todo el mundo. Eso se traduce en una infraestructura turística bien desarrollada -hoteles, riads, transporte, guías- muy alejada de la imagen que algunos todavía tienen del país.
Realidad: hay que tener cuidado con los "falsos guías" que se ofrecen de forma insistente en las medinas y luego piden dinero, pero la inmensa mayoría de marroquíes son extremadamente hospitalarios y genuinamente orgullosos de mostrar su país. La clave está en reservar con operadores de confianza para las partes más sensibles del viaje, como el desierto, y usar el sentido común habitual en cualquier destino turístico.
No, el clima varía mucho según la zona y la época. Primavera y otoño son templados en todo el país; solo julio y agosto son realmente calurosos, sobre todo en el interior y el desierto.
Solo en los zocos y con vendedores ambulantes; en restaurantes, taxis con taxímetro, hoteles y tours los precios son fijos, igual que en cualquier otro país.
La base es similar (tajín, cuscús, té a la menta), pero en el desierto suele prepararse de forma más sencilla y tradicional, a menudo cocinada al fuego por las propias familias del campamento.
Delincuencia, timos y seguridad en el desierto, con datos reales.
El desierto es para cualquier viajero, no solo para aventureros expertos.
Con guía y conductor local, para viajar sin preocupaciones.