La ciudad amurallada de la costa atlántica que muchos viajeros se saltan, y por qué no deberían hacerlo.
Essaouira es una ciudad portuaria amurallada en la costa atlántica, a unas 2,5-3 horas de Marrakech, con una medina Patrimonio de la Humanidad, un ambiente mucho más relajado que las grandes ciudades del interior y una brisa marina que la hace agradable incluso en pleno verano. Es una de las paradas favoritas de quienes ya conocen Marrakech y buscan algo distinto sin salir del país.
La mayoría de los itinerarios de primera vez a Marruecos se centran en el triángulo Marrakech-Fez-desierto, dejando fuera la costa atlántica. Essaouira, sin embargo, ofrece algo que ninguna otra ciudad marroquí tiene con esta intensidad: el Atlántico. Sus murallas de piedra, su puerto pesquero azul y blanco y sus calles tranquilas contrastan con el ritmo intenso de Marrakech, y por eso muchos viajeros que la descubren la consideran, sin exagerar, la joya que faltaba en su ruta.
Pasear sin rumbo por la medina -mucho más pequeña y tranquila que la de Marrakech o Fez- es en sí mismo uno de los grandes atractivos de Essaouira. Subir a la Skala al atardecer, con las gaviotas y el sonido de las olas rompiendo contra la muralla, es una de las imágenes que más recuerdan los viajeros que pasan por aquí.
La ciudad, antiguamente conocida como Mogador, tiene un pasado marcado por el comercio marítimo internacional: fenicios, portugueses y franceses dejaron su huella en su arquitectura, con una medina diseñada en el siglo XVIII por un arquitecto francés siguiendo el estilo de las ciudades fortificadas europeas, lo que le da un aire distinto al resto de medinas marroquíes. En los años 60 y 70, Essaouira se convirtió además en un punto de encuentro para viajeros y artistas internacionales, una fama que todavía conserva en su ambiente creativo y bohemio.
Essaouira está a unas 2,5-3 horas en coche desde Marrakech, por una carretera que en sí misma es agradable, atravesando plantaciones de argán donde a veces se ven cabras subidas a los árboles, una de las curiosidades más fotografiadas del país. Se puede visitar en una excursión de un día -como nuestro tour de 1 día al Atlas y Essaouira, que combina la costa con una parada en las montañas- o hacer noche allí dentro de una ruta más larga.
Con medio día se puede ver lo esencial: la Skala, el puerto y los zocos principales. Pero Essaouira es de esas ciudades que se disfrutan mejor sin prisa, así que si tu itinerario lo permite, pasar una noche te dará tiempo para ver el atardecer desde la muralla, cenar pescado fresco en el puerto y pasear por la playa a primera hora, antes de que llegue el calor del día.
Essaouira tiene un clima propio dentro de Marruecos: gracias a la brisa atlántica, es agradable incluso en pleno verano, cuando Marrakech y el desierto están en su punto más caluroso. Eso sí, es una ciudad ventosa durante todo el año -de hecho, por eso es tan popular entre los amantes del windsurf-, así que conviene llevar una chaqueta ligera aunque viajes en agosto. Puedes ver más detalles sobre el clima de la costa en nuestra guía de mejor fecha para viajar a Marruecos.
Sí, notablemente. Su medina es más pequeña, hay menos aglomeración en los zocos y el ritmo general de la ciudad es mucho más relajado.
Sí, aunque al estar en puntos opuestos del país (costa atlántica y desierto del Sahara), es más habitual combinarla con Marrakech y dejar el desierto como otra parte de la ruta, no el mismo día.
En temporada alta (verano y puentes) sí es recomendable, ya que al ser una ciudad más pequeña que Marrakech, la oferta de riads y hoteles se llena antes.
Montaña por la mañana y la costa atlántica por la tarde.
Incluye una excursión a Essaouira o al Atlas como tercer día.
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