Fez, Marrakech, Meknes y Rabat: qué las hace especiales, su historia como antiguas capitales y cómo visitarlas.
Marruecos tiene cuatro ciudades imperiales: Fez, Marrakech, Meknes y Rabat. Cada una fue capital del país bajo una dinastía distinta a lo largo de la historia, y cada una conserva un patrimonio monumental propio -mezquitas, palacios, murallas y madrasas- que refleja el prestigio de esa época.
El término "ciudad imperial" se usa en Marruecos para referirse a las cuatro ciudades que, en algún momento de la historia del país, fueron capital bajo el gobierno de una dinastía distinta: los idrisíes y merinidas en Fez, los almorávides y saadíes en Marrakech, los alauitas en Meknes, y de nuevo los alauitas, ya en la etapa más reciente, en Rabat, la capital actual. Cada cambio de capital dejó una huella arquitectónica propia, lo que hace que las cuatro ciudades, a pesar de compartir un origen común, tengan un carácter monumental muy distinto entre sí.
Capital durante los idrisíes y los merinidas, Fez tiene la medina medieval mejor conservada del mundo árabe, con la Universidad de Al-Qarawiyyin -la más antigua del mundo en funcionamiento continuo-, las madrasas merinidas y las famosas curtidurías de Chouara. Puedes ver todos los detalles en qué ver en la medina de Fez.
Fundada por los almorávides y capital de varias dinastías a lo largo de los siglos, Marrakech combina monumentos históricos -la Mezquita Koutoubia, el Palacio de la Bahía- con la energía de Jemaa el-Fna y sus zocos. Puedes ver el itinerario completo en qué ver en Marrakech en 3 días.
De las cuatro, Meknes es, con diferencia, la menos visitada por los turistas, a pesar de tener un patrimonio monumental impresionante. Fue capital bajo el sultán Moulay Ismail en el siglo XVII, quien la convirtió en una ciudad de proporciones colosales, a menudo comparada con Versalles por su ambición constructiva. Sus imprescindibles incluyen la monumental puerta de Bab Mansour, una de las más bellas del país, las antiguas caballerizas reales (Heri es-Souani), diseñadas para albergar miles de caballos, y una medina Patrimonio de la Humanidad mucho más tranquila que la de Fez o Marrakech. Está además a un paso de las ruinas romanas de Volubilis, uno de los yacimientos arqueológicos mejor conservados del norte de África.
A orillas del Atlántico, Rabat es la capital administrativa de Marruecos desde el Protectorado francés, aunque su historia imperial se remonta a los alauitas. Destaca la inacabada Torre Hasán, el Mausoleo de Mohammed V y la Kasbah de los Oudayas, un barrio amurallado de casas azules y blancas junto al mar. Es una ciudad con un ambiente mucho más tranquilo y ordenado que Marrakech o Fez, ideal para quienes buscan una parada con menos bullicio.
Sí, aunque no suele ser lo más habitual en rutas cortas. Nuestra ruta de 14 días desde Casablanca pasa por Rabat y Fez, y se puede combinar con una parada en Meknes de camino, ya que está muy cerca de Fez. Marrakech, al estar más al sur, suele formar parte de la mayoría de rutas independientemente de las otras tres.
Sí, precisamente por recibir menos turistas ofrece una experiencia más tranquila y auténtica, con monumentos que no tienen nada que envidiar a los de Fez o Marrakech.
Con medio día se puede ver lo esencial (Bab Mansour, la medina y las caballerizas reales), y se combina muy bien con una visita a Volubilis el mismo día.
Rabat se convirtió en capital administrativa durante el Protectorado francés en el siglo XX, y se mantuvo como tal tras la independencia de Marruecos en 1956.
Diferencias entre las dos ciudades imperiales más visitadas.
Pasa por Rabat y Fez, con Meknes muy cerca.
Incluidas Marrakech y Fez, entre otros destinos.